FARINGOLOGIA
Subespecialidad de la Otorrinolaringología que se ocupa de estudiar
y tratar la patología de la faringe.
La faringe se extiende desde la base del cráneo hasta el esófago.
Está formada por mucosa, tanto muscular como adventicia. Forma parte
de las vías respiratorias y digestivas superiores y también
constituye la parte más importante del anillo de Waldeyer.
Es fundamental conocer las formaciones del anillo de Waldeyer para poder
entender la patología faringea. Este anillo linfático está
formado por los siguientes elementos linfoepiteliales:
Rinofaringe (amígdala faringea y amígdala tubárica).
Orofaringe (amígdala palatina y amígdala lingual).
Pared posterior con sus folículos linfoides.
Todo ello con sus redes linfáticas que conectan con sus ganglios
satélites.
El anillo
de Waldeyer sufre un desarrollo dependiendo de su hiperactividad celular.
En la primera infancia se produce un incremento de la amígdala
faringea y de la tubárica. En la segunda etapa, de 3 a 5 años,
son las amígdalas palatinas. Por último, en el individuo
adulto éstas disminuyen notablemente, entonces es la amígdala
lingual la de mayor tamaño.
Las amígdalas
son órganos inmunocompetentes que participan en la defensa del
organismo frente a los agentes externos formando parte del sistema inmunitario.
Esta actividad celular amigdalar provoca un incremento del tamaño
que denominamos hipertrofia fisiológica, la cual es necesaria para
una buena respuesta inmunitaria. En algunas ocasiones esta hipertrofia
no consigue una respuesta inmunológica normal dando lugar a una
hipertrofia patológica. Esta hipertrofia amigdalar aunque sea correcta
en algunas ocasiones puede crear un problema de espacio como ocurre en
algunas insuficiencias respiratorias nasales por hipertrofia del adenoide
(amigdala faringea) o en las apneas causadas por hipertrofia de la amígdala
palatina.
La superficie amigdalar con sus criptas estrechas y profundas favorece
la colonización bacteriana estimulando la formación de anticuerpos
y la aparición de cuadros inflamatorios e infecciosos.
Dependiendo de la zona faringea inflamada, encontraremos distintos cuadros
clínicos:
Hipertrofia
de la amígdala faringea (hipertrofia adenoidea)
Muy frecuente en las primeras etapas de la infancia. Provoca una obstrucción
nasal y, como consecuencia, ronquidos, rinorrea sucia por el estancamiento
de moco, voz nasal, respiración oral y, como resultado, traqueo-laringo-faringitis
y por la obstrucción tubárica las otitis serosas
y otitis medias agudas y secuelas post-otitis que eso conlleva.
Hipertrofia
de la amígdala palatina
Su proceso inflamatorio lo conocemos como amigdalitis; suele cursar
con un gran componente inflamatorio de los ganglios locales. Su problema
mecánico-obstructivo ocasiona voz gangosa, disminución en
la movilidad del velo de paladar, alteraciones en la deglutición
y, en algunos casos, importante insuficiencia respiratoria, causando apneas.
Hipertrofia
de amígdala lingual: produce sensación de cuerpo extraño,
opresión, dificultad respiratoria, tos y alteración en el
tono de voz.
El diagnóstico
se realiza fundamentalmente por la historia clínica minuciosa y
a continuación una exploración; rinoscopia anterior valorando
el aspecto de la mucosa de las secreciones nasales su fluidez y color,
rinoscopia posterior con fibroscopio flexible si es posible es de gran
utilidad ya que permite valorar la hipertrofia adenoidea y la obstrucción
tubárica problema muy importante a valorar en las hipoacusias infantiles.
En caso de no poder realizar estas pruebas recurriremos a la exploración
radiológica (RX lateral de cavum y en casos muy especiales Tomografía
Computada o TC).
Debido que la repercusión otológica en esta patología
es muy importante sobre todo en la hipertrofia de amígdala faringea
(adenoides), debemos realizar una exploración audiológica
y otoscópica.
No olvidar, sobre todo en los niños, cuadros clínicos que
cursan con obstrucción nasal y rinorrea purulenta causado por cuerpos
extraños, tumores o malformaciones congénitas (atresia de
coanas).
En la hipertrofia de amígdala palatina, la faringoscopia simple
permite valorar el grado de inflamación, obstrucción, aspecto
de las criptas amigdalares y simetría amigdalar.
En la hipertrofia de la amígdala lingual con el endoscopio flexible
permite valorar el grado de obstrucción así como la deformación
ó empuje de la zona superior laringea. Es importante valorar enfermedades
sistémicas.
Respecto
del tratamiento:
En la hipertrofia de amígdala faringea (adenoides) el tratamiento
quirúrgico está indicado siempre que lo justifique su problema
mecánico obstructivo e inflamatorio. Aunque siempre habrá
que tener en cuenta las alteraciones hematológicas si existen así
como enfermedades sistémicas. También hay que tener en cuenta
si existe alguna malformación en el velo de paladar ó coanas.
En una adenoidectomía bien realizada con visión directa
el porcentaje de recidivas es mínimo y las ventajas que se obtienen
a nivel de respiración nasal y ótico son importantes. En
la hipertrofia de amígdala palatina está indicada la amigdalectomía
de forma absoluta cuando existe una obstrucción severa de vía
aérea, en caso de patología tumoral (previa biopsia), infecciones
recurrentes que alteran de forma la vida cotidiana y donde se demuestra
que ésta hipertrofia es la causa del proceso. En caso de absceso
amigdalino valoraremos la clínica y su recidiva antes de decidir
sobre amigdalectomía. Como en toda cirugía hay que valorar
el estado general del paciente y enfermedades hematológicas. La
hipertrofia de la amígdala lingual en general no llevan tratamiento
ó algún antiinflamatorio, aunque en ocasiones es necesario
controlar periódicamente y realizar una biopsia y /ó tratamiento
con láser.
La faringe
es la puerta de entrada de infecciones de las vías respiratorias
y del organismo en general.
Dependiendo del agente causal podemos considerarle: de naturaleza infecciosa
(vírica, bacteriana, micótica), alérgicas, químicas
(tóxicos, contaminantes, calor, frío), mecánicas
(obstrucciones o alteraciones anatómicas), traumáticas.
De acuerdo con su presentación, evolución y duración
clínica se dividirían en agudas o crónicas.
Podríamos también clasificarlo dependiendo a su extensión
cuando afecta sólo a una amígdala como la palatina (amigdalitis)
lo denominaríamos local, y si afecta a toda la faringe se trata
de un proceso generalizado. Cuando afecta a la mucosa superficial con
sus estructuras linfoepiteliales o bien si también influye sobre
la capa muscular y la adventicia subyacente se trataría de un proceso
superficial o submucoso.
Faringitis
Agudas
Puede estar afectada toda la faringe o bien localizado a una amígdala
determinada, como puede ser la amígdala palatina ( Amigdalitis)
proceso mucho mas frecuente en la infancia.
A veces es la primera manifestación de enfermedades mas generales,
y en los niños precede a enfermedades infecciosas de la infancia.
También puede aparecer formando parte de un proceso catarral por
causa vírica (esto a veces provoca un estado inflamatorio que predispone
la zona facilitando una infección bacteriana), bacteriana (esta
faringitis a veces puede estar inducida por una infección en la
vecindad), y por hongos.
Pueden provocarse estos procesos agudos por agentes irritantes como: el
alcohol, el tabaco, alimentos excesivamente calientes o contaminados,
chupar objetos contaminados, tóxicos como vapores y cáusticos.
La respiración oral, así como los problemas alérgicos,
también facilitan estos cuadros clínicos.
Su clínica va a depender fundamentalmente del estado inmunitario
del paciente y del agente patógeno.
Los síntomas son generales y locales.
Síntomas generales: malestar general, fiebre alta, cefalea. Menos
frecuentes: manifestaciones intestinales, artralgias, mialgias, taquicardia,
anorexia.
Síntomas locales: sequedad y constricción faringea. En estado
avanzado, tos para eliminar exudados y odinofagia (dolor al tragar).
Si la localización
es en la amígdala palatina (Amigdalitis): odinofagia, disfagia
( y con ello al tener dificultad para tragar, tendremos retención
de saliva y disminución de la ingesta).
También es frecuente que exista edema de paladar ocasionando voz
gangosa y otalgia.
Si la localización
es en la amígdala faringea (Adenoiditis) los síntomas
serán: obstrucción nasal, rinorrea mucopurulenta y otitis
media.
En la amígdala
lingual: odinofagia, sensación de cuerpo extraño, en casos
graves trismus
( dificultad para abrir la boca por el dolor) y disnea ( dificultad respiratoria).
En la exploración
observaremos la faringe en principio enrojecida y tumefacta, posteriormente
aparecen secreciones mucopurulentas. Es frecuente observar adenopatías
palpables en cuello y dolorosas.
Formas especiales
de faringitis agudas:
Amígdala
de Paúl-Vicent ó úlceromembranosa, aparece con
predominio unilateral. Aparece una ulceración con exudado blanquecino
en amígdala palatina sobre todo superior, ulceras en encías.
A veces aparece una pseudomembrana grisácea sobre las lesiones
que sangran fácilmente. La sintomatología general es menos
importante. El diagnóstico se confirma por el frotis localizando
el agente causal (anaerobio en unión con espiroqueta).
Herpangina
por virus Coxackie, aparecen vesículas herpéticas en los
pilares faringeos.
Escarlatina
por estreptococo beta hemolítico, con síntomas locales y
frecuentemente lengua aframbuesada y exantema a las 24 horas en la parte
superior del cuerpo.
Angina
Herpética por virus Herpes Simple.
Mononucleosis
Infecciosa causada por virus Epstein Barr. Cursa con gran componente
ganglionar y hepatoesplenomegalia. El diagnóstico se confirma con
el test de Paul-Bunnel o Monotest.
Difteria
provocada por Corynebacteria, síntomas locales con tos cruposa
y pseudomembranas blanco-grisáceas con disnea.
Faringitis
Crónicas
A veces resultan de la evolución de una faringitis unida a factores
coadyuvantes o factores constitucionales e inmunológicos.
Entre los factores predisponentes se encuentran: alérgicos, laborales,
contaminantes, ambientales, tabaco y alcohol, reflujo gastroesofagico
(esofagitis, gastritis, hernia de hiato, úlcera gastro-duodenal).
Son enfermedades predisponentes las alteraciones metabólicas, nefropatías,
infecciones de la vecindad, alteraciones anatómicas que provocan
respiración oral, etc. A veces estas faringitis obedecen a somatización
de problemas sociales.
La sintomatología es muy variada. Los más frecuentes son:
sequedad faringea, sensación de cuerpo extraño, quemazón
y constricción faríngea, dolor faríngeo matutino
por respiración oral, disfagia, odinofagia, hiperestesia e hiperreflexia
de la mucosa que desemboca en tos y hasta nauseas.
Esto se acentúa por las mañanas. Estos síntomas son
más notables con el esfuerzo de voz o por factores irritantes y
obligan a la carraspera constante.
Fonoastenia y dolor al hablar que provocan la tos y carraspeo pudiendo
dar lugar a pequeñas hemorragias.
En las faringitis generalizadas crónicas se pueden diferenciar
desde el punto de vista clínico: faringitis simple, faringitis
hipertrófica (en este grupo podemos incluir la reacción
postamigdalectomizados), faringitis hiperplásica (muy frecuente
en grandes fumadores), y faringitis atrófica.
La amigdalitis palatina muy frecuente en la infancia (3-6 años)
que cursa con febrícula, astenia, anorexia, mal olor de boca, falta
de concentración. En las amigdalitis aparece exudado purulento
o caseosos fétidos. Dolor a la palpación en la zona amigdalar
y con adenopatías dolorosas que aumentan periodos agudos.
Dos agentes muy especiales de faringitis crónicas son el mycobacterium
tuberculosis y el treponema pallidum (sífilis).
Faringitis
Submucosas
Las lesiones afectan a capas mas profundas localizándose preferentemente
en tejido conectivo laxo. El cuadro clínico es mas grave extendiéndose
a la laringe superior y a veces pone en compromiso la vía aérea.
Estos cuadros clínicos los podemos clasificar:
Procesos faringo-laringeos no infecciosos de causas variadas: alérgica,
angioneuropatías, radiaciones, traumática, etc.
Infecciones:
Flemón difuso por contaminación de heridas faringeas.
Gangrena faringea: puede ser secundaria a infecciones como difteria, escarlatina,
paludismo, diabetes, etc.
Complicaciones
locales de faringitis agudas:
En casos severos se pueden originar absceso amigdalino, absceso periamigdalino,
absceso retroamigdalino, y flemón retrofaringeo.
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