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OTOLOGIA
Subespecialidad de la Otorrinolaringología que estudia y trata
las enfermedades del oído. El tratamiento quirúrgico de
la Otología se denomina Otocirugía.
Exploración de la audición.
La función auditiva se explora con pruebas encaminadas a valorar
el nivel auditivo, la capacidad del sistema auditivo para entender las
palabras, la integridad de las vías auditivas y la aireación
del oído medio, según el caso. Todas estas pruebas se hacen
en cámaras de aislamiento acústico y con auriculares.
Pruebas audiológicas.
1. - Audiometría tonal. Determina la intensidad mínima
que el oído es capaz de detectar utilizando sonidos (tonos puros)
a distintas frecuencias. Los resultados se miden en decibelios (dB) de
intensidad.
2. - Audiometría verbal o logoaudiometría. Determina
la capacidad del sistema auditivo para entender las palabras. La valoración
más frecuente se hace con palabras bisilábicas sencillas
presentadas de 20 en 20 para distintas intensidades. Los resultados se
miden en porcentajes de palabras entendidas para cada intensidad.
3. - Pruebas supraliminares. Son pruebas que determinan la presencia
de fatiga auditiva cuando se perciben sonidos mantenidos durante un tiempo
superior a un minuto o hipersensibilidad auditiva para los pequeños
cambios de intensidad de tonos puros. Los resultados pueden ser negativos
o positivos. Son importantes en pacientes con alteraciones del oído
interno o nervio auditivo.
4. - Potenciales evocados auditivos (PEATC). Se utilizan en pacientes
que no colaboran (niños de corta edad, retrasados mentales, simuladores,
etc.), para determinar el nivel auditivo aproximado, o en pacientes en
los que se sospechan lesiones de las vías auditivas. Son objetivas
porque no dependen de la respuesta del paciente como las anteriores, que
son subjetivas. Tienen una variante reciente que se denomina potenciales
auditivos de estado estable especialmente útil para la determinación
del nivel auditivo en los neonatos.
5. - Otoemisiones Acústicas. También son objetivas
por no requerir la colaboración del paciente. Estudian sonidos
que emite el oído interno espontáneamente o como consecuencia
de la llegada al mismo de un sonido (tono puro). En especial se utilizan
con los potenciales evocados auditivos para el diagnostico temprano de
la pérdida auditiva en recién nacidos.
6. - Impedanciometría. Si bien es una prueba audiológica,
no mide la audición sino la presión del oído medio.
También detecta la presencia o ausencia de un reflejo llamado "reflejo
estapedio" que se presenta a intensidades superiores a la intensidad
mínima que el paciente es capaz de oír. Es una prueba objetiva
porque no requiere la colaboración del paciente y por lo tanto
es útil en algunos casos en la valoración de la audición
en pacientes de corta edad, retrasados mentales o simuladores.
Otoesclerosis
Enfermedad frecuentemente hereditaria (80%), de causa desconocida, que
afecta a los oídos medio e interno produciendo pérdida auditiva.
Casi siempre afecta a los dos oídos (80%). En las mujeres la audición
suele empeorar con los embarazos, la lactancia y con los anticonceptivos.
Se caracteriza por una pérdida progresiva de la audición
por fijación del estribo ( uno de los huesos de la cadena de huesecillos
del oído medio) y a veces también lesión del oído
interno. En la mayoría de los pacientes la perdida auditiva es
fundamentalmente producida por la fijación del estribo aunque con
los años también tienen afectación del oído
interno auditivo o cóclea.
Frecuentemente los pacientes tienen ruidos de oído llamados acúfenos
o tinitus que aparecen en algún momento de la evolución
de la enfermedad.
Algunos pacientes pueden notar mareos más o menos severos que pueden
llegar a producir, sensación de rotación (vértigo),
nauseas y vómitos.
Su tratamiento es quirúrgico (Estapedectomía, Estapedotomía).
Con la estapedectomía parcial, en nuestra estadística, se
consigue una recuperación auditiva en el 98% de los pacientes a
corto plazo (1 año) y del 92% de los pacientes a largo plazo (10
años). No tenemos estadística de los resultados a mas de
10 años por las dificultades que supone localizar a los pacientes.
La intervención es de corta duración y se puede hacer con
neurolepto-analgesia. El postoperatorio supone una hospitalización
media inferior a un día. Los resultados a corto plazo se conocen
al mes de la intervención. Los pacientes que recuperan audición
(98%), empiezan a notar la mejoría a la semana de la intervención
(segunda cura). Al principio la audición es intensa y de mala calidad
(como oír por un micrófono) y molestan los sonidos intensos.
Poco a poco durante el primer mes los operados se van habituando a oír
aunque la calidad de la audición mejora hasta pasado un año
desde la intervención.
El grado de recuperación depende de la mayor o menor afectación
preoperatoria (antes de la operación) del oído interno.
Durante
la semana que sigue a la intervención algunos operados (menos del
10%) notan un ligero mareo, como andar entre nubes o inestabilidad, que
no les impide hacer una vida normal. Excepcionalmente el mareo es más
intenso y obliga a guardar reposo durante dos o tres días. El vértigo
intenso con sensación de rotación, nauseas y vómitos
en el postoperatorio inmediato son excepcionales, solo aparece en menos
del 0,5% de los pacientes en los que se produce una afectación
del oído interno.
Los fracasos con pérdida auditiva, por afectación del oído
interno son irrecuperables, se presentan en aproximadamente el 0,5% de
los operados. En algunos de estos pacientes la pérdida puede ser
completa.
Se han propuesto tratamientos médicos para detener la pérdida
auditiva en la otoesclerosis (Fluoruro sódico, calcio etc.) pero
no existe evidencia científica convincente de que lo consigan.
Otitis Media Crónica (OMC)
Es una infección permanente o recurrente (que se repite) del oído
medio. La consecuencia es la pérdida progresiva de la audición,
en algunos casos mareo o vértigo. Raras veces puede complicarse
con infecciones del oído interno (pérdida completa de la
audición, vértigo intenso, desequilibrio, etc.), parálisis
facial y complicaciones intracraneales (meningitis, abscesos cerebrales
etc.).
Las secuelas de la otitis media crónica (secuela otorreica), cuando
se curan espontáneamente o con tratamiento médico se tratan
de la misma forma que la propia otitis media crónica.
En algunas perforaciones timpánicas muy antiguas se puede producir
la entrada de la piel de los restos del tímpano o del conducto
auditivo externo en el oído medio y formar lo que se llama un colesteatoma
que requiere un tratamiento especial.
Su tratamiento depende de lo avanzado de las lesiones en el oído
medio. Lo más frecuente es que se tenga que hacer una operación
llamada miringoplastia (injerto de la membrana timpánica)
por que el paciente presente únicamente una perforación
de la membrana timpánica. Cuando ya están lesionados
los huesecillos del oído medio la operación que se tiene
que hacer es una timpanoplastia, para llevar a cabo un injerto
de la membrana timpánica y reconstrucción de la cadena de
huesecillos. La intervención es de corta duración y más
del 90% de los pacientes se curan. Con respecto a la recuperación
de la audición la mayoría de los pacientes la recuperan
parcial o totalmente dependiendo del tipo de operación que sea
necesaria.
Tanto la miringoplastia como la timpanoplastia son operaciones de corta
duración, salvo excepciones, que suponen una hospitalización
de menos de un día y con muy pocas molestias postoperatorias.
Colesteatoma
El Colesteatoma es un acumulo de piel y su descamación (piel muerta)
en el interior del oído medio que puede alcanzar la mastoides e
incluso el oído interno y la cavidad craneal. La piel se introduce
en él a por una retracción de la membrana timpánica
o a través de una perforación del tímpano.
Los colesteatomas no son propiamente tumores pero se comportan como si
lo fueran porque aumentan de tamaño con el tiempo. Su aumento de
tamaño se produce por acumularse capas de descamación de
la piel que no pueden eliminarse al exterior. Dejados a su libre evolución
(sin tratarlos) dan complicaciones graves del tipo de invasiones del oído
interno (vértigo y perdida completa e irrecuperable de la audición)
o de la cavidad craneal (meningitis, tromboflebitis del seno lateral o
abscesos cerebrales). En algunos pacientes producen parálisis facial
completa por compresión del nervio que mueve la cara.
Su tratamiento es la timpanoplastia con mastoidectomía que
debe hacerse pronto. En algunos casos avanzados y con infección
la timpanoplastia es urgente.
Hay muchos tipos de timpanoplastia con mastoidectomía dependiendo
de las características del colesteatoma y del cirujano.
Los resultados
son buenos en más del 90% de los pacientes pero el colesteatoma
tiende a reproducirse y en algunos casos es necesario volver a operar
el oído. En cualquier caso los operados de colesteatoma se tienen
que vigilar durante muchos años y en ocasiones durante toda la
vida. Los controles periódicos suelen ser anuales y excepcionalmente
cada seis meses.
Con el fin de recuperar el oído perdido o por otros motivos a veces
la cirugía se programa en dos tiempos ( es decir, dos operaciones)
separados por 18 meses en el adulto y 9 meses en el niño.
Atresia
Auris (malformaciones auriculares)
Las atresias auris son ausencias totales o parciales de la formación
del oído externo y medio (agenesias). Pueden ser unilaterales (un
solo oído) o bilaterales ( de los dos oídos). Su tratamiento
implica dos aspectos, el estético por ausencia del pabellón
auricular (oreja) y funcional debido a la pérdida auditiva.
La ausencia del pabellón auricular se puede tratar con la reconstrucción
del mismo en tres fases con cartílago costal (de las costillas
del paciente) o por medio de la implantación de una oreja artificial
con implantes de titanio anclados en el cráneo.
El aspecto funcional también se puede intentar con cirugía
reconstructiva en los casos poco severos o con la utilización de
audífonos implantosoportados (BAHA, anclados con
un solo tornillo de titanio en el cráneo) en los casos más
severos.
El nivel auditivo que se consigue con los audífonos implantosoportados
es en nuestra experiencia superior y más estable que con la cirugía
reconstructiva. Las complicaciones son infrecuentes y rara vez se tienen
que explantar (quitar).
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