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OTONEUROLOGIA
Subespecialidad de la Otología que estudia y trata las enfermedades
que afectan al oído interno y los nervios facial (VII), auditivo
(VIII), vestibular (VIII) y los llamados pares bajos, hipogloso (IX),
vago (X) y espinal (XI). Todos ellos discurren por el oído o sus
proximidades. El tratamiento quirúrgico de estas enfermedades se
llama Otoneurocirugía.
Exploración
Vestibular, del paciente con vértigo, mareo y otros trastornos
del equilibrio:
Son un conjunto de pruebas encaminadas a valorar el estado del órgano
del equilibrio del oído interno. El estudio se lleva a cabo mediante
la videonistagmografía y la posturografía dinámica
computerizada.
Videonistagmografía
Consiste en un sistema de registro mediante un ordenador de los movimientos
oculares con una cámara de rayos infrarrojos. La finalidad es poder
registrar anomalías en dichos movimientos oculares (nistagmo),
que son el reflejo de una alteración del órgano del equilibrio
del oído interno o bien de una alteración en otras localizaciones
en el sistema nervioso central que también intervienen en el equilibrio.
Hay dos pruebas básicas ( calóricas y rotatorias).
Prueba calórica
Se realiza colocando al paciente en una camilla e inyectándole
agua a 30ºC ( fría) y 44ºC ( caliente) consecutivamente
en cada conducto auditivo externo (excepto si hubiese una perforación
timpánica). El objetivo es conocer separadamente si los laberintos
funcionan correctamente ante la aparición de un movimiento ocular
(nistagmo) que se registra con la videonistagmografía. En circunstancias
anormales no se registra este nistagmo después del estímulo
calórico. En estos casos, se procede al tratamiento más
adecuado para cada tipo de vértigo.
Prueba rotatoria
Se sitúa al paciente en un sillón que realiza giros horarios
y después antihorarios con la finalidad de provocar una estimulación
del órgano del equilibrio del oído. Esta prueba es complementaria
de la calórica, siendo indispensable para un diagnóstico
exhaustivo del funcionamiento del aparato vestibular, pudiéndose
valorar si el paciente se encuentra en una fase aguda del vértigo,
o tendiendo a la compensación, puesto que el enfoque del tratamiento
será diferente.
Posturografía Dinámica Computerizada
Se lleva a cabo con el posturógrafo que consta de una plataforma
donde se sitúa al paciente de pie, con la finalidad de estudiar
si mantiene correctamente su equilibrio postural en bipedestación.
Se estudia la estabilidad de paciente sobre la plataforma en distintas
condiciones ( ojos abiertos, ojos cerrados, con la plataforma estable
o móvil). Este equipo es fundamental para programar la rehabilitación
vestibular.
Rehabilitación Vestibular
Es un tratamiento basado en una serie de ejercicios para resolver el vértigo,
mareo e inestabilidad que padece un paciente como consecuencia de un trastorno
en el laberinto y así, reducir estos síntomas y mejorar
la calidad de vida del enfermo. La terapia se realiza con el equipo de
posturografía dinámica diseñando con el ordenador
una serie de ejercicios posturales para cada paciente en particular según
el origen de su vértigo-desequilibrio. También se complementa
con una serie de ejercicios que el paciente lleva a cabo en su domicilio
supervisados por el terapeuta. En nuestra casuística la mejoría
que experimenta el paciente es del 85% en las alteraciones vestibulares
del oído interno que le permiten incorporarse a sus actividades
cotidianas tempranamente.
Vértigo
Es un síntoma del sistema vestibular (del equilibrio) del oído
interno y excepcionalmente del sistema nervioso central. Se puede definir
como la sensación irreal (cuando no existe un movimiento) de que
el cuerpo o la cabeza se desplaza, generalmente como si existiera un movimiento
de rotación de los mismos (alucinación de movimiento). Frecuentemente
se confunde la palabra vértigo del oído interno con el vértigo
de la altura, pero son síntomas distintos y tienen causas muy distintas.
También se confunde con otros síntomas como las lipotimias,
sensación de cabeza hueca, sensación de andar entre nubes,
desequilibrio, inestabilidad, etc., todos ellos de origen y significado
muy distintos.
Se suele acompañar de desequilibrio, sudoración fría,
nauseas y vómitos.
Enfermedad de Ménière
También conocida como Síndrome de Ménière
o Vértigo de Ménière. Es una enfermedad del oído
interno, de causa desconocida, que se presenta con pérdida auditiva,
vértigo, ruidos de oído (acúfenos) y algunas veces
sensación de presión en el oído, y se manifiesta
por episodios o crisis. El tiempo entre dos crisis consecutivas es muy
variable para los distintos enfermos e incluso en el mismo enfermo. La
evolución espontánea (sin tratamiento) es a que las crisis
sean, cada vez más frecuentes, de mayor duración y de menor
intensidad. Tras años de evolución las crisis pueden desaparecer
dejando al paciente en un estado permanente de desequilibrio moderado
y pérdida severa de audición.
El vértigo es claramente rotatorio, en la mayoría de los
casos, con una duración de entre 20 minutos, horas o varios días.
La iniciación de la crisis suele precederse de algún síntoma
que la anuncia. En la mayoría de los pacientes este síntoma
es una sensación de presión en el oído o un ruido,
o empeoramiento del ruido, si el paciente ya lo tenía. Frecuentemente
cada crisis se acompaña de empeoramiento de la audición
que después se puede recuperar aunque cada vez a lo largo de los
años, la recuperación es menor.
La pérdida auditiva es de oído interno. Al comienzo de la
enfermedad puede ser fluctuante y acompañarse o no de vértigo.
Posteriormente la pérdida va siendo cada vez mayor con cada crisis
de vértigo. La perdida auditiva no suele llegar a ser completa.
En algunos pacientes las crisis se manifiestan con una caída súbita
al suelo aunque sin pérdida de conciencia. La caída es tan
repentina que el paciente no tiene tiempo de sujetarse y pueden tener
traumatismos craneales o fracturas de los huesos largos.
El tratamiento de esta enfermedad puede ser médico. Con el tratamiento
médico se controlan aceptablemente bien el 95% de los pacientes.
En los pacientes que responden al tratamiento las crisis son menos frecuentes,
mas cortas y menos intensas. Rara vez se consigue que desaparezcan por
completo pero pueden hacer una vida normal sin limitaciones.
Aproximadamente el 5% de los pacientes no responden al tratamiento médico.
En ellos el tratamiento puede ser con medicación transtimpánica
(ototóxicos o esteroides) o con cirugía.
La cirugía tiene, en nuestra experiencia los mejores resultados
a corto y largo plazo aunque se debe hacer únicamente en los casos
unilaterales con incapacidad social y/o laboral severa. La incapacidad
es debida a que las crisis en estos pacientes son muy intensas, largas
y frecuentes (más de una al mes).
Hay dos grupos de operaciones; las que conservan la audición y
las que no la conservan. Las que no la conservan (laberintectomía
y secciones del nervio vestibular translaberinticas) sólo se deben
llevar a cabo en pacientes que ya han perdido la audición con la
enfermedad. Las técnicas con conservación de la audición,
las neurectomías selectivas del nervio vestibular y el drenaje
o descompresión del saco endolinfático, se deben hacer en
pacientes con audición útil aunque sea con audífono.
Preferimos conservar la audición, en la mayoría de los pacientes,
aunque no sea muy buena porque en aproximadamente el 20% de los pacientes
la enfermedad afecta al otro oído a largo plazo.
Neurectomía
selectiva del nervio vestibular
Es una operación para seccionar el nervio del equilibrio (vestibular)
sin alterar la audición del paciente. Está indicada especialmente
en la Enfermedad de Ménière incapacitante pero también
en algunos pacientes con problemas vestibulares crónicos e incapacitantes.
Se puede hacer por dos vías, la transtemporal y la retrolaberíntica
o retrosigmoidea. Los resultados en la enfermedad de Ménière
son excelentes con desaparición del vértigo en más
del 95% de los pacientes. Sus complicaciones y secuelas son excepcionales.
Por ser una intervención que implica la apertura de la cavidad
craneal se considera delicada y por lo tanto debe hacerse únicamente
en los pacientes incapacitados y que no responden a otros tratamientos.
Drenaje o descompresión del saco endolinfático
Es una técnica quirúrgica en la que se descubre (descompresión)
o drena al espacio mastoideo o subaracnoideo, el saco endolinfático.
Se basa en que la endolinfa o líquido más interno del oído
interno se absorbe (elimina) en este saco. En algunas enfermedades, en
especial la Enfermedad de Ménière, este líquido se
encuentra aumentado y a presión. Con la operación el saco
endolinfático se distiende disminuyendo la presión de la
endolinfa (descompresión) o se permite que esta salga a otro espacio
donde se pueda absorber.
Los resultados a largo plazo se cifran en un 60% de desaparición
del vértigo con conservación de la audición. A pesar
de que el porcentaje de curaciones del vértigo es mucho menor que
en las neurectomías selectivas del vestibular algunos cirujanos
la siguen haciendo porque no supone la apertura de la cavidad craneal.
Hemos dejado de realizarla con excepción de algunos pacientes con
Ménière bilateral o de edades muy avanzadas en los que no
es recomendable seccionar el nervio vestibular.
Laberintectomía y sección translaberíntica del
vestibular
Ambas intervenciones suponen la eliminación de la función
unilateral del órgano del equilibrio con pérdida de la audición.
Se deben hacer únicamente en pacientes con audición normal
en el otro oído y con una perdida severa (mas de 80 dB, en la audiometría
tonal) de la audición en el oído enfermo.
Si la laberintectomía está bien hecha la neurectomía
transvestibular supone un riesgo de complicaciones innecesario.
En nuestra experiencia se consigue la eliminación del síntoma
vértigo en el 99% de los pacientes pero tiene el inconveniente
de la perdida de la audición preoperatoria (de antes de la operación).
Neurinoma
del acústico (Schwanoma vestibular)
Tumor benigno, casi siempre unilateral (en un solo oído), que tiene
su origen en el nervio estatoacústico. Este nervio es el VIII par
craneal que es doble, formado por el nervio auditivo (de la audición)
y el nervio vestibular ( del equilibrio).
Su benignidad se debe a que crece lentamente sin infiltrar los tejidos
circundantes y no metastatiza (no aparece en otras zonas del organismo,
con el tiempo). Sin embargo su localización en el conducto auditivo
interno y ángulo ponto-cerebeloso de la cavidad craneal lo convierte
en muy peligroso porque puede comprimir estructuras vitales como el tronco
del encéfalo, grandes venas y arterias y nervios de la zona.
Sus síntomas de comienzo son fundamentalmente auditivos, pérdida
de audición y/o ruidos de oído ( acúfenos). En algunos
casos también puede presentar mareo o vértigo. Los síntomas
pueden ser lentamente progresivos o de presentación súbita
(5%). Dejado a su libre evolución (sin tratamiento) llega a tener
síntomas graves del sistema nervioso central, como desequilibrio
cefaleas (dolor de cabeza), etc..., y llegar a producir la muerte del
paciente.
En algunos pacientes (40%) de edades superiores a los 65 años se
detiene su crecimiento y no requiere tratamiento. En estos casos se debe
seguir su evolución para decidir si se debe operar. En un paciente
más joven o si el tumor supera los dos centímetros de diámetro
mayor, en el momento de su diagnóstico, siempre continua creciendo
y debe ser tratado.
El tratamiento del Neurinoma del Acústico puede ser quirúrgico
o con radioterapia (gamma-Knife), dependiendo de características
como el tamaño del tumor, edad del paciente y audición en
el otro oído.
El tratamiento quirúrgico, aunque la cirugía es delicada
por el lugar en que se encuentra, tiene muy baja mortalidad (menos del
1%) e infrecuentes secuelas (déficit derivado de su resección).
La secuela más importante es la parálisis de la cara, por
lesión del nervio facial que se encuentra comprimido y adherido
al tumor, que suele ser incompleta y en la mayoría de los casos
transitoria. Otra posible complicación es la salida de liquido
cefalorraquídeo ( licuorrea) de la cavidad craneal al exterior
que solo en casos excepcionales puede requerir una revisión quirúrgica..
En el momento actual, si el tumor es pequeño (menos de dos centímetros
de su diámetro mayor) y si, antes de la operación, el paciente
tiene una audición socialmente útil se puede intentar conservarla,
con técnicas quirúrgicas nuevas.
En tumores grandes o asociados a alteraciones vasculares importantes,
con complicaciones preoperatorias severas etc... pueden quedar secuelas
así mismo graves.
El postoperatorio prevé una noche de hospitalización en
UVI y entre 3 y 5 días en habitación.
Glomus yugular o timpánico
El glomus es un tumor vascular (de los vasos sanguíneos) benigno
del oído medio, que tiene su origen en unas células que
se encuentran en la mucosa que recubre el oído medio (glomus timpánico)
o sobre la vena yugular (glomus yugular) en su recorrido en las proximidades
del oído medio (golfo de la yugular).
El glomus timpánico suele ser pequeño y fácilmente
operable. Si no se opera las complicaciones que puede dar son: perdida
auditiva, ruidos de oído y si se hacen muy grandes parálisis
facial.
La cirugía del glomus yugular es mas complicada por ser más
grandes e invadir, por su localización, no solo el oído
medio, sino también la base del cráneo pudiendo afectar
a nervios como el facial (VII), auditivo y vestibular (VIII), hipogloso
(IX), vago (X) y espinal (XI). En casos muy avanzados puede afectar las
meninges y otros nervios.
EL postoperatorio del glomus timpánico suele ser de menos de un
día de hospitalización mientras que el del glomus yugular
requiere una noche de UVI y aproximadamente una semana de hospitalización.
Hipoacusia de percepción o neurosensorial
Es una pérdida auditiva debida a lesión o falta de desarrollo
de algún componente del oído interno o del nervio auditivo.
Los oídos medio y externo son normales. Existen muchos tipos dependiendo
del lugar de la lesión y su evolución varía desde
estable, que no empeora con el tiempo, a rápidamente progresiva.
Pueden ser unilaterales o bilaterales.
Cuando se acompañan de perdida auditiva por un componente de transmisión
(oído externo o medio) se llaman hipoacusias mixtas.
La solución de la pérdida de audición de este tipo
es la adaptación de audífonos, implantes de oído
medio o de oído interno ( implantes cocleares).
En los casos unilaterales es importante descartar la posibilidad de que
la causa sea una compresión del nervio auditivo por un tumor.
Diagnóstico precoz de la hipoacusia infantil
La exploración temprana de la audición en el recién
nacido y lactante es primordial para detectar o descartar una sordera
y así llevar a cabo el tratamiento de forma inmediata, y así
evitar las consecuencias negativas que la sordera tiene en el desarrollo
del lenguaje, en el aprendizaje y en la capacidad intelectual del niño.
Incluyen muchas de las pruebas subjetivas comentadas anteriormente, y
en algunos casos requieren la sedación del paciente ( en anestesia).
Implantes cocleares
Es el único tratamiento que existe hoy en día para las perdidas
auditivas (hipoacusias) del oído interno. Solo se debe hacer en
pacientes con pérdida auditivas severas y bilaterales del oído
interno. Se consideran severas cuando la pérdida de audición
en el mejor oído del paciente no le permite entender las palabras
ni si quiera con un audífono.
En el niño son especialmente eficaces y contribuyen decisivamente
en el desarrollo del lenguaje cuando se realizan pronto, idealmente antes
de los 3 años de edad aunque se pueden obtener buenos resultados
también después. En el adulto que ha perdido la audición
después de adquirir el lenguaje los resultados dependen del tiempo
que haya pasado desde que perdió la audición. Los peores
resultados corresponden a los adultos que nunca desarrollaron el lenguaje.
Cada caso precisa un detallado estudio multidisciplinar ( Otólogico,
Psicólogico, Logopédico, Audiológico, Radiológico)
con el fin de conseguir los mejores resultados funcionales y de integración
social para el paciente.
Acúfeno o Tinitus
Son ruidos producidos por el oído interno que los pacientes refieren
como pitidos, zumbidos, chasquidos, palpitaciones y otros muchos. En muchas
ocasiones esta asociada a hipoacusia o síntomas vertiginosos como
demostración de daño coclear o vestibular. En algunas ocasiones
pueden tener origen en estructuras vasculares, patología auditiva
o tubárica, de oído medio o interno, pero también
pueden ser reflejo de patología cerebral, endocrinológica,
circulatoria, psiquiátrica u otras. Es por lo que su abordaje diagnostico
es muy complejo y su tratamiento igualmente. Este puede variar desde tratamientos
causales, tratamientos farmacológicos, prótesis auditivas,
terapia con enmascaradores de ruido, terapia musical, y técnicas
de habituación y reentrenamiento.
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